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lunes, 12 de junio de 2017

Electricidad como negocio ciudadano


Artículo publicado originalmente por Brenda Valderrama en la columna "Reivindicando a Plutón" del Sol de Cuernavaca el 12 de junio de 2017.

Para entender en toda su profundidad la nueva industria eléctrica es necesario hacer un poco de historia. La primera época comienza en 1881 con la creación de la Compañía Mexicana de Gas y Luz Eléctrica, una empresa pública que desaparece en 1898 en beneficio de la extranjera The Mexican Light & Power Company, Ltd. A partir de entonces y hasta mediados del siglo XX el negocio de la generación y distribución de electricidad recae totalmente en manos extranjeras.

En 1937 el presidente Lázaro Cárdenas expropia la industria eléctrica del país pues las empresas existentes no atendían a las comunidades rurales por el alto costo de la inversión, dando luz a la segunda época de la industria eléctrica mexicana. Hasta 1941, año en que se concreta la nacionalización de la industria eléctrica, coexisten empresas privadas en la Ciudad de México y algunas poblaciones cercanas, incluyendo Cuernavaca, con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que toma control de la distribución en el resto del país. En 1960 el presidente López Mateos compra en 200 millones de dólares las acciones de las empresas privadas que permanecían en México y crea la Compañía de Luz y Fuerza del Centro la cual estuvo en funciones hasta 2009, año en que se extingue trasladándose su patrimonio a la CFE.

Para 2017 la generación y distribución de energía eléctrica en México es un negocio que vale 3,600 millones de pesos al año y representa el 2% del Producto Interno Bruto. Este negocio es administrado por la CFE y atiende una cartera de 40 millones de clientes.  La CFE cuenta con un patrimonio, que es de la Nación, con un valor de 508 mil millones de pesos entre los que se encuentra una red de transmisión y una de distribución de electricidad. La red de transmisión es la que se encuentra entre poblaciones y la reconocemos como el cableado de alta tensión que corre entre las torres que se ven en cerros y campos. La de distribución es más urbana y comprende el cableado que llega hasta nuestros domicilios.

Si pudiéramos unir los 122 mil kilómetros de líneas de suministro con los 773 mil kilómetros de líneas de distribución podríamos conectar Mérida con Tijuana 223 veces.  En este momento el 98% de la población en México cuenta con suministro eléctrico gracias a esta inversión, cumpliendo con el mandato expresado en la expropiación de 1937.

Con respecto a la generación de energía, la CFE ha sido la propietaria histórica de las grandes hidroeléctricas y más recientemente de las termoeléctricas que transforman el calor generado por la quema de combustibles en energía eléctrica, también es propietaria de una nucleoeléctrica, la de Laguna Verde en Veracruz. En los últimos años la generación de energía dejó de ser monopolio de CFE dando lugar a la construcción y operación de plantas generadoras de electricidad privadas. Esta apertura ha permitido que por primera vez en nuestro país a la inversión en generación de energía se incorporen fuentes diferentes al petróleo y sus derivados, de tal suerte que para 2017 el 15% de la electricidad que consumimos proviene de fuentes limpias como son el sol y el viento.

La Reforma Energética ha sido fundamental para esta transición facilitando la evolución del negocio de la electricidad además de incorporar nuevos actores. Por un lado están ahora los grandes generadores de electricidad privados, dueños de hidroeléctricas, granjas solares o campos eólicos y por otro lados los suministradores, personas que compran electricidad al por mayor y la venden a grandes usuarios, por ejemplo a los gobiernos estatales. Pero también aparece una nueva figura, los pequeños generadores, personas como usted que invierten en paneles fotovoltaicos y los instalan en el techo de la casa, cosechando la energía del sol y transformándola en electricidad.

Hasta ahora aquellas familias que han decidido invertir en paneles fotovoltaicos para la generación de energía eléctrica han tenido la posibilidad de conectarse a la red de la CFE mediante un ingenioso medidor reversible. Durante el día los paneles generan electricidad y la inyectan a la red por lo que el medidor gira en sentido inverso, descontando el consumo. Por la noche el medidor gira en sentido directo marcando el consumo. Si al final del bimestre el consumo resulta mayor que la generación, la CFE lo factura en el recibo correspondiente. Si el resultado es el contrario, es decir, si la generación resulta ser mayor que el consumo entonces la CFE se lo queda.

Esta situación cambió el 7 de marzo del 2017, fecha en que se publican los lineamientos que permiten la operación del esquema de generación distribuida. A partir de esta fecha la CFE está obligada a comprar la electricidad que produzcan en exceso los pequeños generadores haciendo el pago electrónico en una cuenta de banco a nombre del titular una vez al año, de forma acumulada. Un cálculo conservador indica que una familia que esté pagando 4 mil pesos bimestrales podrá, con una inversión de 100 mil pesos, recuperarla en cuatro años y de ahí en adelante contar con abasto de electricidad sin costo además de venderle a la CFE su excedente por los siguientes 20 años que es la vida útil de los paneles.

¿A quiénes beneficia esta oportunidad? En primera instancia a los cerca de 20 mil hogares que tienen instalaciones fotovoltaicas menores a 500 kilowatts y que ya están participando con el 0.07% de toda la electricidad el país. Con estas modificaciones, se espera que el número de pequeños generadores se incremente hasta 3.5 millones. Una inversión de 400 mil millones de pesos, casi igual que toda la CFE.

Estamos viviendo un momento histórico, el nacimiento de la tercera época de la industria eléctrica de nuestro país, cuando la inversión pública se suma a las grandes inversiones privadas y, de manera inédita, la generación de electricidad se acerca a la ciudadanía como negocio.

Esta transformación tiene una virtud adicional.  En países donde se ha consolidado la generación de electricidad a partir de energía solar la necesidad de personal calificado ha detonado el mercado laboral siendo uno de los segmentos con mejor desempeño. De tal forma que en Estados Unidos, por ejemplo, hay tres empleos en el sector solar contra uno de los sectores del carbón, gas y petróleo, todos juntos.

Información adicional
Lineamientos oficiales que determinan las condiciones para la generación distribuida
Situación del mercado laboral dedicado a la energía solar en Estados Unidos
Plan de negocios 2017-2021 de la Comisión Federal de Electricidad


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