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lunes, 22 de febrero de 2016

Leer sobre ciencia

Artículo publicado originalmente por Brenda Valderrama en la columna "Reivindicando a Plutón" del Sol de Cuernavaca el 22 de febrero de 2016.




Entre los muchos tipos de persona que puede uno ser a mí me tocó ser una persona estructurada. Desde pequeña buscaba en el desorden los elementos comunes que me permitieran ordenar, organizar y jerarquizar mis libros, mis juguetes y prácticamente todo a mí alrededor. No era un tema de obsesión sino de eficiencia: es más fácil encontrar algo que buscas si está en su lugar que si no lo está.

En esos tiempos la educación básica estaba poco integrada y teníamos gran variedad de materias desarticuladas aunque apoyadas por buenos libros y mejores maestros. Felizmente para mí en la secundaria me encontré con una disciplina que me hizo ver que existe un orden en el universo y que ese orden se basa, exclusivamente, en leyes científicas. Desde entonces me enamoré de la química y en particular de la tabla periódica de los elementos donde está representado todo lo que existe y todo lo que puede llegar a existir.

Con extrema simplicidad, la tabla periódica compendia el conocimiento de la humanidad sobre la materia. Su sencilla organización en filas y columnas refleja la configuración electrónica de los elementos y, a partir de ésta, su capacidad de reaccionar consigo mismos o con otros elementos para transformarse en compuestos. Los de las primeras filas son pequeños y los de las últimas filas grandes. Los de las primeras columnas son generosos y los de las últimas voraces, con la excepción de la última columna que son inertes. Todos los metales están en un grupo y los gases en otro. Los elementos que componen a los seres vivos están cercanos entre ellos y los inestables o radioactivos en otro sector.

Los grandes fenómenos de la biología se explican de manera sencilla si se les estudia desde la óptica de la química y éste conocimiento nos confiere, además, la capacidad de manipulación al poder predecir con mayor precisión los resultados. Estamos hablando de fenómenos tales como la fotosíntesis, de donde todos nos alimentamos, o la respiración, que nos permite mantenernos con vida. También la fertilización y el envejecimiento tienen un fuerte fundamento químico así como prácticamente todo en los seres vivos.

Teniendo esta clara propensión se imaginarán el gusto de encontrar en una librería de aeropuerto una novela dedicada a la tabla periódica. La novela se llama “La cuchara que desaparece y otros relatos verídicos sobre locura, amor y la historia del mundo desde la tabla periódica de los elementos” y su autor es Sam Kean.

Comencé a leer el libro en el avión y prácticamente no lo solté hasta haber concluido con todas y cada una de sus 376 páginas. En sus cinco partes el libro narra, con toda su humanidad, las historias que envuelven al descubrimiento de los elementos porque los científicos también sentimos amor, odio, ambición, envidia, celos y todo tipo de pasiones sobre todo si están envueltas en oro, platino y diamantes. En particular me conmovió la historia de Lise Meitner, una gran química alemana que desarrolló las bases teóricas de la fisión nuclear y que fue doblemente estigmatizada a mediados del siglo XX, por ser mujer y por ser judía, hasta el extremo de haberle negado el Premio Nobel de Química que sí le dieron a su colaborador Otto Hahn.

Sin duda son buenas noticias saber que existen libros que divulguen la ciencia de manera amena y sencilla y que se encuentran al alcance de cualquiera por 350 pesos en un puesto de revistas de aeropuerto. Las malas noticias son que el aeropuerto está en Los Ángeles y que el libro está en inglés. Claro que es posible conseguir el libro en alguna distribuidora virtual pero difícilmente lo podremos leer en español porque en nuestro país traducir, editar y publicar se está volviendo cada vez peor negocio fundamentalmente porque los mexicanos no compramos libros.

Según la Encuesta Nacional de Lectura y Escritura 2015 los mexicanos leemos en promedio solamente 5.3 libros al año, sin embargo, según los estudios de la UNESCO leemos menos de 3 libros al años, muy por debajo de otros países como España y Alemania donde las personas leen 7.5 y 12 libros al año, respectivamente. No nos sorprenderá  entonces saber que México ocupa el lugar 107 de 108 países evaluados.

Peor aún, el porcentaje de personas que leen en México se redujo del 54 al 46 por ciento desde el 2006 y esto se debe a la falta de una cultura que promueva la lectura donde los mexicanos definitivamente declaran que no leen por falta de tiempo, por flojera o porque sencillamente no les gusta.

Leer y escribir están conectados. Los malos hábitos de lectura los vemos claramente reflejados en una grave incapacidad de expresión escrita, en un exiguo vocabulario y en una casi desfalleciente ortografía, situaciones cada vez más generalizadas.

La solución a esta crisis cultural no es sencilla pero quisiera proponerles un reto en tres pasos para promover la lectura en su familia. Primero, regalar solo libros. A los niños pequeños les encantan los libros didácticos y cuando comienzan a leer les gustan las historias de aventuras y para los familiares, seguro habrá algún tema de su interés. Segundo, visitar librerías y bibliotecas en familia. Dedicarle un rato, al menos una vez al mes, para ir a ver que hay en las tiendas de la localidad o en las bibliotecas públicas. Tercero, designar un presupuesto para libros y hacérselo saber a sus hijos. Pueden ser un par de cientos de pesos y, cuando no hay mucho dinero, se puede entrar en un esquema de trueque de libros.

Les aseguro que si siguen estos tres pasos en un tiempo corto van a comenzar a ver un cambio de actitud en la familia sobre los libros y la lectura que impactarán de manera positiva en todos los aspectos de la vida con la ventaja de que una vez que se tiene el hábito de la lectura tener un libro es como tener un amigo para toda la vida.

Información adicional

Encuesta Nacional de Lectura y Escritura 2015

https://observatorio.librosmexico.mx/encuesta.html

La Cuchara que Desaparece 

https://www.amazon.com.mx/Disappearing-Spoon-Madness-Periodic-Elements/dp/0316051632/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1456066671&sr=1-1&keywords=the+disappearing+spoon

http://www.gandhi.com.mx/the-disappearing-spoon-and-other-true-tales-of-madness-love-and-the-history-of-the-world-from-the-periodic-table-of-the-elements

Recomendaciones de la UNESCO para promover el hábito de la lectura

http://unesdoc.unesco.org/images/0001/000134/013412eo.pdf

Callejón del libro en Cuernavaca

https://es-la.facebook.com/callejondelibro

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